No sé porqué se les llama “Novelas eróticas” deberían llamarse “Lectura pornográfica sin imágenes de por medio en la que rebajamos el nivel de vulgaridad hasta un punto en el que comentar abiertamente con tus amigas que has leído este libro no te resulte vergonzoso”.
Yo no he leído nunca una novela erótica. Una vez lo intenté pero no puedo ser. Me explico:
Nelly salió un día soleado de su casa hacia el centro de Madrid donde había quedado (si no recuerdo mal) con sus amigas Belén y Geno. Tras un breve paseo decidieron meterse en la Casa del Libro situada en Gran Vía donde, una vez dentro, Nelly se dió cuenta de que llevaba un tiempo releyendo libros tanto de su propia estantería como de estanterías ajenas, así que decidió que ese era tan buen momento como cualquier otro para comprarse uno.
Mientras las demás se perdían por los pasillos de la líbrería en búsqueda de su pequeña gran joya literaria, ella que no soporta buscar y rebuscar en las tiendas, se centró en los cajoncitos de la entrada.
Tras un par de minutos repasando portadas y contraportadas de libros de 600 páginas, de libros finísimos, de libros infantiles, de libros épicos, de libros sobre poesía dedicada a caminos y caminantes… cayó en sus manos un libro. Ese libro. Ya sólo el título era perturbador “Perversiones de un ángel”. La contraportada prometía… situaciones cargadas de erotismo y ella nunca había leído una novela erótica. Lo cierto es que no lo dudó ni un momento y se llevó la joyita erótica a casa.
Tardó bastante en empezarlo, algo más de 5 días.
El día en que se decidió a leerlo se tomó su tiempo y sobretodo su espacio. Se encerró en su habitación asegurándose de que en el resto de la casa no había nadie… Solos ella y “Perversiones de un ángel”, su novela, su primera novela erótica…
Bien, no voy a dar detalles sobre el libro, si alguien lo quiere leer se lo puedo prestar pero vamos, aquello no era literatura erótica, era pura pornografía sin viñetas; sin argumento y sin fundamento. Un libro en el que se folla porque sí y en el que las violaciones… pues como que no lo son tanto. No hace falta que os cuente más sobre el porno, todos sabemos como va (Sí, todos lo sabemos) pero he de decir que finalmente acabé de leer el libro… dos meses después.
Vamos a ver, a mí no me importa leer o ver porno si es lo que busco pero lo que no soporto es que me engañen de esa manera, es como ir a cenar a un restaurante, pedir pechuga de pollo y que te traigan un plato con, efectivamente, pechuga de pollo, pero además tenga patatas, albóndigas, gambas, croquetas, palitos de cangrejo, costillas, coliflor, panceta, queso y de colofón sirope de fresa… Que sí, que todo eso te puede gustar, pero así y de esa forma no.