Yes we can

“Tú a quién quieres más, ¿a Barack Obama o a mí…? Aunque no hace falta que respondas, estoy segura de que a Obama…”.

[...]

Estamos en el sofá de mi casa viendo la televisión. Él se dedica a buscar por todos los canales algo de información acerca de Obama y yo mientras tanto no hago más que llamarle ‘Obamamaníaco’…

Cuando se fué de vacaciones a Guinea Ecuatorial le regalé el libro “La audacia de la esperanza” porque sabía que le iba a gustar, sólo por eso. En ningún momento pensé en todo lo que aquél libro traería consigo.

Cuando llegó a Guinea, con su librito colgado del brazo, pasó a ser el tío más popular del país. Todo el mundo quería acercarse a él, comentar sobre el libro, leer algunas líneas… Si entraba en un bar con el libro, al instante cuatro hombres se lo habían quitado de las manos (cuando en Guinea te quitan algo de las manos y con cara de “Joder, ahora me toca a mi tenerlo en las manos porque hace mil años que no nos lo traes… ¿qué pasa?, ¿lo querías para ti solo gilipollas?”… tienes que entenderlo como un “Disculpe señor, podría hacerme el favor de dejarme ojear ese maravilloso ejemplar del libro de Barack H. Obama unos minutos?”. Y punto.

Todo el mundo hablaba de Obama… que si está claro que va a ganar… que si tiene más presencia de presidente… que si estaba casi hecho… Todo el mundo hablaba de Obama y todo el mundo veía en Obama un auténtico halo de esperanza hasta el punto de que al leer unas breves líneas de dicho libro  encontraban algún tipo de semejanza entre él/ella y el senador.

(Sobra decir que el libro se acabó quedando en Guinea…)

Aquella madrugrada me despertó diciéndome:

- Cariño, levanta. Es la hora.

- Mmmm… mmmm… es la hora de seguir durmiendo… – murmuro.

- Levanta… nos hemos quedado dormidos, ya son más de las 5 de la mañana, ¡¡A estas horas seguro que ya es presidente!!

Lo que ocurrió después lo recuerdo de forma difusa: lágrimas, algún gritito, taquicardias, gente coreando la consigna más repetida en los últimos meses…

Curiosamente, con lo que me quedo de toda esta circunstancia es con lo que ocurrió la tarde siguiente al ir a hacer la compra:

Necesitábamos comprar un par de cosas para preparar un plato típico guineano, así que fuimos al supermercado nigeriano en el que comprar aquello que necesitábamos. Al pasar por caja el dueño que es quien atendía en ese momento nos indicó la cantidad que debíamos abonar y como despedida nos dijo:

- Gracias y… felicidades.

- Felicidades… ¿Y eso?

- Felicidades porque con Obama ganamos todos.

~ por elniveldevidakhala en Enero 24, 2009.

2 comentarios to “Yes we can”

  1. Yo soy bastante simple… ¿has dicho plato típico guineano? ¡¡lo quiero!!

  2. Primero vienes a casa a que te lo prepare y entonces te doy la receta ;)

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