Esas cosas que hacemos las mujeres, a veces y sin querer
Hace ya algo más de un año…
- Oye, ¿a que no sabes qué?
- ¿Qué?
- A Luis le has molado
- …
- ¿Eso es todo lo que tienes que decir?
- Es que yo ya sabía que le iba a gustar.
- ¿Perdona? (¿Y esta de qué va?)
- Sí. No pude evitar hacer… esas cosas.
- ¿Qué cosas?
- Esas cosas que hacemos las mujeres, a veces y sin querer, y que una vez que ya las hemos hecho sabemos que han vuelto loco al hombre que tenemos enfrente.
- ¡Ah sí!, esas cosas… (¿Y esta de qué me habla?).
Ahí quedó la conversación, ella happy y yo pensando que me estaba perdiendo algo gordo (quiero decir importante) junto con la extraña sensación de que los hombres son de Marte, las mujeres de Venus y yo de Plutón (que ya ni es un planeta).
Y ahora, más de un año y medio después, quién me iba a decir a mí que iba a llegar a entender qué cosas eran esas (que para cada mujer son cosas distintas). Descubrirlas ha significado descubrirme un poco más y redescubrir a Khala, que lo cierto es que hace tiempo que duerme plácidamente en algún lugar perdido de mi interior.
Esto de los pequeños truquitos de mujer no está nada mal… nada, nada mal…

¡Pero si es todo premeditado! No me vengas con q las hacéis sin querer, que no cuela…
Hay cosas que hacemos con toda la intención (no tienen demasiada gracia porque ya las tenemos muy estudiadas antes de ponerlas en práctica) y otras, las más maravillosas, que cuando las ponemos en práctica nos sorprenden tanto a nosotras como al hombre que tenemos delante (o al lado o detrás o… )