Yo no sé mucho de sexo
Hace un par de meses alguien me dijo: “Oye Nelly, siempre he pensado que debías ser una tigresa en la cama”. No me hizo ese comentario de manera obscena, no pretendía tirarme los trastos, no era más que una creencia suya.
Yo no sé mucho de sexo, sé lo justo de anatomía masculina como para ir “tirando” y no ir a tientas en cada uno de mis encuentros, no soy la persona adecuada a la que pedirle consejo sobre sexo, no me he dedicado a experimentar con miles de juguetitos… aunque ahora que lo pienso una vez tuve un consolador eléctrico de plástico de color azul que no me sirvió más que como elemento decorativo -algo excéntrico- en la mesilla de la habitación del que entonces era mi pareja.
Sí, tal vez haya experimentado con el sexo a distintos niveles (uno o dos, ¿hay más? ¬¬), pero sin duda alguna cuando más he difrutado ha sido cuando he dejado de lado la sexualidad para entrar de lleno en la sensualidad. Hacer y dejarse hacer sin prisas, con todas las pausas que ambas partes decidan convenientes, sin contenerse, sin ideas absurdas en la cabeza como el poner por meta el alcanzar un orgasmo (o más), disfrutando al cien por cien de algo tan sencillo como un beso en mi hombro derecho, con todo el tiempo del mundo por delante, el vello erizado y la piel de gallina.
Adoro el tiempo, adoro que me descubran, adoro que me hagan sentir segura y relajada.
Adoro el tiempo, adoro que me acaricien, adoro que me besen y adoro que me abracen antes de quedarme dormida…

Hola, pues leyendo tu post me di cuenta q nadie tiene q ser experto en sexo a menos q qieras serlo.
Si adoras el tiempo es que sabes mucho de sexo.