Obsesión

Hoy no estoy borracha, sólo estoy a punto de empacharme a base de gominolas. Vale, definitivamente ni Tom Hanks ni Meg Ryan son los grandes culpables de mis momentos más bajos. Debe ser el exceso de azúcar porque esta vez estoy frente al televisor pero éste está apagado.

Esta vez no estoy al borde del ahogamiento en mi barreño de lágrimas, esta vez sólo me encuentro al borde de la locura… Lo que me ocurre es que me estoy obsesionando.

Generalmente cuando, sentimentalmente hablando, tengo la sensación de tener más de una puerta abierta, me lanzo en picado hacia una puerta cerrada e intento por todos los medios abrirla pese a que sé que la puerta está cerrada con llave y que hay alguien (él) en el otro lado tirando del pomo para que no pueda cruzarla.

Llevo unos días sin poder concentrarme, sin respirar, sin ligar más de tres ideas seguidas sin que él se cruce por mi cabeza. Me duermo pensando en él, me levanto pensando en él, me pongo música y cada canción me recuerda a él… cuando estoy frente a alguna de mis puertas abiertas no hago más que pensar en él, en mi puerta cerrada.

Él, él, él, él, él, él, él, él, él, él, él, él, él, él, él…

Lo peor de todo es que soy consciente de todo esto. Sé que no es sano y que por mucho que patalee, la puerta no se abrirá. No tengo la llave, la perdí en algún lugar, en algún momento que ya apenas recuerdo y que creo que prefiero no recordar.

Para evitar caer en un pozo sin fondo me voy a dar un plazo de diez días para sacarme mis mil ideas y mis mil fantasías de la cabeza.

Voy a necesitar toda la suerte del mundo para reinventarme dentro de diez días.

~ por elniveldevidakhala en Enero 18, 2008.

2 comentarios to “Obsesión”

  1. Que azotada Khala..

  2. En este caso, lo malo no es ser azotada, lo malo es que el látigo está en mi mano.

Escribe un comentario