La mejor caricia que he recibido nunca

La mejor caricia que he recibido nunca…

Cada vez que ponía su mano sobre mi cuello yo me detenía en seco. No importaba el lugar: en el parque, en mitad de la carretera o en mi casa, daba igual, yo me detenía en seco. Apoyaba la palma de su mano sobre mi nuca y con todos lo dedos juntos la cerraba aprisionando mi cuello. A mí sólo me daba tiempo a decir “Oye, no…” y ya está. El mundo desaparecía. Los ojos se me ponían en blanco, perdía la noción del espacio y del entorno.

He intentado recrearlo tantas veces, con distintas personas, en distintos lugares, en diversos momentos, pero ninguno se acerca. Puede deberse a que en aquel entonces yo todavía desprendía inocencia; ese era el gesto más excitante que había percibido hasta entonces. Culaquier gesto que fuese un poco más allá hubiese sido una absoluta aberración.

Sin duda esa es la mejor caricia que he recibido nunca. Tan sencilla, tan sensual…

Tendré que redescubrir los pequeños gestos para poder volver a disfrutar de ellos.

11/02/2007

~ por elniveldevidakhala en Diciembre 28, 2007.

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