¿A quién elegí yo? Ya… (tonta, tonta, tonta…)
Para mí el nivel de morbo que me produce un hombre es directamente proporcional a la probabilidad de que sea un auténtico capullo, cuanto más daño es posible que haga, más se me caerá la baba con él. Está demostrado científicamente: Salgo con dos tíos un par de veces. El primero es guapo, inteligente, simpático, noble, con iniciativa y una preciosa sonrisa de niño pequeño… (además besa increíblemente bien). El segundo físicamente es de lo más normal, sin un futuro, bueno, yo diría que su futuro es más bien o como estrella de rock destruída física y moralmente por las drogas después de haberse tirado al mayor número posible y más variado de mujeres (cosa de la que alardearía durante toda su vida haciendo de esta su mejor batallita para contar a amigos y a nietos…) o un simple fracasado que se encierra en su casa, se sienta en el sofá frente a la tele y decide renegar de su vida porque no soporta que a aquellas personas que le rodean les vaya mejor que a él, que sean felices y él no (por cierto, sus besos no son lo que se dice de cine).
¿Tú a quién elegirías? Sí, lo sé… ¿A quién elegí yo? Ya… (tonta, tonta, tonta…). ¿Como acabé? Pues como siempre, dolida. Resulta agotador, sólo a veces, otras sólo lo veo como una experiencia más, una lección en esta clase tan larga que es la vida.
Quien sabe, puede que alguna vez encuentra a un chico bueno que haga temblar mis aguas…
11/08/2006

Escribe un comentario