Hace unos días vi en el muro de facebook de un amigo una entrada acerca de Veove.
Venga va:
- Pero Nelly, ¿qué es Veove?
- Bien, os lo explicaré. Pongámonos en situación:
“A y B no se conocen de nada.“
“La persona A se encuentra en el lugar X haciendo M.“
“La persona B llega al lugar X para hacer M o N (o P o Q o R…)“
“La persona A se fija en la persona B.“
“La persona B se fija (o no) en la persona A.“
“Ya sea por prisas, miedo o por falta de tiempo la persona A o la persona B abandonan el lugar X.“
“La persona A no deja de pensar en B y decide acudir a Veove para crear una ‘escena’ haciendo un dibujo de si mismo/a, otro dibujo de la persona B, indicar el lugar M, la fecha en la que se dió el encuentro y dar detalles sobre ese momento.“
“La persona A comparte dicho link en distintas redes sociales y, gracias a la teoría de los seis grados de separación, consigue localizar a B…“
Qué bonito, ¿verdad?
Bien, ahora vayamos a Veove y descubramos cual es el fallo de todo este asunto.. Como no, el problema es el factor humano porque hay escenas como esta o esta otra que están bastante bien montadas y con detallitos que pueden hacerte sentir identificado si eres esa persona, pero hay escenas, como esta otra, que hacen que me entren ganas de contactar con la persona en cuestión, darle un par de coscorrones y decirle “Holaaa! Hay alguien en casa? Piensa McFly, piensa! Así no te vas a comer una rosca en tu vida”