Esas cosas que hacemos las mujeres, a veces y sin querer

•Agosto 7, 2008 • 2 comentarios

Hace ya algo más de un año…

- Oye, ¿a que no sabes qué?

- ¿Qué?

- A Luis le has molado

- …

- ¿Eso es todo lo que tienes que decir?

- Es que yo ya sabía que le iba a gustar.

- ¿Perdona? (¿Y esta de qué va?)

- Sí. No pude evitar hacer… esas cosas.

- ¿Qué cosas?

- Esas cosas que hacemos las mujeres, a veces y sin querer, y que una vez que ya las hemos hecho sabemos que han vuelto loco al hombre que tenemos enfrente.

- ¡Ah sí!, esas cosas… (¿Y esta de qué me habla?).

Ahí quedó la conversación, ella happy y yo pensando que me estaba perdiendo algo gordo (quiero decir importante) junto con la extraña sensación de que los hombres son de Marte, las mujeres de Venus y yo de Plutón (que ya ni es un planeta).

Y ahora, más de un año y medio después, quién me iba a decir a mí que iba a llegar a entender qué cosas eran esas (que para cada mujer son cosas distintas). Descubrirlas ha significado descubrirme un poco más y redescubrir a Khala, que lo cierto es que hace tiempo que duerme plácidamente en algún lugar perdido de mi interior.

Esto de los pequeños truquitos de mujer no está nada mal… nada, nada mal…

No me gustan las citas (II)

•Julio 14, 2008 • 6 comentarios

Espera que lo que hice ayer no resultó patético del todo…

Pues… resulta que ayer dejé de quedar con el chico con el que se suponía que iba a tener mi cita (que por si no lo he dicho, es un encanto, guapo, divertido, inteligente, sencillo, gracioso… Vamos, un firme candidato a ganarse la etiqueta: “Todos deberíamos tener uno en nuestra vida”) porque me daba pereza, porque no me apetece empezar con historias nuevas, porque no me gusta la idea de quedar a las 3 de la tarde porque hace demasiado calor, porque me da apuro quedar con gente que vive en mi ciudad (luego es más difícil deshacerse de ellos). Lo hice de la peor forma de todas, sin excusas, es decir, no le cogí el teléfono. Y ya está. Soy una mala mujer y además soy una mala persona.

Pero es que soy aún peor que eso…

Porque ayer por la tarde sí que quedé con el chico Coca-Cola (que bueno, definitivamente ya no es para mí un chico Coca-Cola). Además, lo peor es que salí de casa muy contenta pensando que me lo iba a pasar genial, que me iba a echar unas risas… pero llegué al lugar de encuentro y empecé a pensar en la varicela, en un esguince y en el gorila rosa. Y claro: yo me pasé la noche calladíííííísima; él, como siempre, a lo suyo; las horas pasando; yo pensando que al día siguiente esa noche me iba a pasar factura y que o bien debería haberme quedado en casa o bien debería haberme ido un par de horas antes.

Ahora soy una malííííísima persona, ¿verdad…? Pues espera, que soy todavía peor que eso. Pero no lo voy a contar ahora, que sólo pensarlo me produce escalofríos.

Por lo pronto mañana llamaré a mi cita de ayer para ver si le apetece quedar el miércoles. Sí, eso es lo que tengo que hacer y dejar de cagarme en los pantalones. ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Tengo que pillar el toro por los cuernos.

Sí, va a ser lo mejor.

No me gustan las citas

•Julio 11, 2008 • 9 comentarios

Él pregunta intentando mirarme a los ojos:

- Nelly, ¿se puede saber qué te pasa?

Yo mirando al suelo y poniendo morritos respondo:

- Es que… no me gustan las citas…

A él le parezco super mona con esa actitud de quinceañera, sonríe, me besa y todo va sobre ruedas.

Pues no, no me gustan las citas. Cada una de ellas no es más que un examen oral exhaustivo y a corta distancia en la que tienes entre una y N horas para encandilar a la persona a la que tienes enfrente y demostrarle que tú eres la persona con la que debe estar sentada en ese momento (sólo en ese momento, que mañana Dios dirá).

No me gustan las citas, me ponen nerviosa y siempre acabo actuando como una estúpida y claro, después de actuar como una auténtica ESTÚPIDA a ver como consigo una segunda oportunidad… Claro, me toca currármelo de manera infinita y sacarme de la manga alguno de esos pequeños detalles que sé tener. Oye, ahora que lo pienso ¿será por eso por lo que sólo acabo saliendo con amigos, amigos de amigos, amigos de amigos de amigos… y demás? ¿será que con ellos todo es más fácil…? Naaaaaaaa. Para nada.

Bueno, el domingo tengo una cita y como siempre ya estoy pensando en las once mil excusas con las que poder escaquearme del asunto:

“Hola, sí, verás… Es que hoy no puedo quedar… Sí… no… Verás, un brote de varicela repentino… Mucha… Sí… Ajá… Gracias… Te llamo cuando me encuentre mejor… Venga, cuídate”.

“Hola, sí, verás… Es que hoy no puedo quedar… Sí… no… Es que estaba de camino y ná un esguince… Sí… En las escaleras del metro… Ya ves, pero que sepas que yo me moría por ir… Sí… Ajá… Gracias… Te llamo cuando me encuentre mejor… Venga, cuídate”.

“Hola, sí, verás… Es que hoy no puedo quedar… Sí… no… No, si lo que pasa es que al coger la autopista un gorila gigante de color rosa se ha plantado delante del autobús y dice que no nos va a dejar pasar hasta que alguien le rasque la barriga… Es que es muy grande… Pues que tiene hectáreas de barriga… Horas tío, horas… Sí, una faena… Sí… Ajá… Gracias… Te llamo en cuanto pueda, ¿vale?… Venga, cuídate”.

Y me seguiré inventando excusas durante todo el fin de semana hasta que el domingo por la tarde, cuando esté a punto de llegar al lugar de encuentro, decida dar o no el paso e intente una vez más tener una cita adulta.

Es mi obligación

•Junio 26, 2008 • 4 comentarios

1.- Ver la televisión: MALO

2.- Escuchar música R&B: MALO

3.- Dejar de ir a misa un Domingo: MALO

4.- Ir por casa en camiseta de tirantes pese a estar a más de 30 grados: MALO

5.- Tener relaciones prematrimoniales: MALO

6.- Echarse novio “antes de tiempo”: MALO

7.- No hacer la comida todos los días (como mujer que soy): MALO

8.- No ser una novicia: MALO

9.- Acostarme tarde: MALO

10.- Acostarme temprano: MALO

11.- Cantar en voz alta: MALO

Y es que como él dice:

- Hija mía, es mi obligación como padre decirte estas cosas para que no vayas por el mal camino.

- ¡Pero si tú no eres mi padre! -Le respondo indignada.

- Soy tu padrino de confirmación.

- (Dichoso el día en que…)

- Mira, como hija mía que eres..

- (Y dale…) - Pongo el OFF, me olvido de que está allí y dejo de escucharle.

- Bla, bla, bla…

Sin duda lo mejor es desconectar, si no lo hubiese hecho ya tantas veces ahora no estaría en mis cabales. Es incansable, siempre con el mismo sermón. Lo malo no es el sermón, me parece genial tener la oportunidad de escuchar tantas opiniones diferentes… pero sólo una vez; más es abusar de mi paciencia. Y ya me queda poca.

Y llegó el adiós

•Junio 17, 2008 • 5 comentarios

Y llegó el adiós.

No, no has estado enamorado, no lo estás y nunca lo estarás.

No, no he estado enamorada, no lo estoy y nunca lo estaré.

Y llegó el adiós junto con un beso y un abrazo en el bolsillo del pantalón, junto a ellos he guardado también un pedacito de cartón con tu nombre y debajo una línea en la que se lee “…pero te quiero”. Así te guardaré para siempre un sitio en ese rincón que dejo para esa gente cuyo solo recuerdo me hace sonreir.

Un beso y buena suerte, precioso.